Entrevista a Marcela Parra: “La música para bailar también ha sido revolucionaria, reflejando cambios culturales”
- revistadigitalmyst
- 11 may
- 7 min de lectura
Por: Francisca Gaete Trautmann

Desde chica, Marcela Parra se encantó con el arte en especial con la música, el dibujo y también se impresionó con el baile. Durante la época escolar conoció a diversos poetas que le permitieron interiorizarse sobre el mundo de las letras. En esta entrevista nos cuenta acerca de su último disco “Neceser”, que tiene melodías envolventes de estilo más bien dream pop y una voz cálida. Te invitamos a leer la entrevista.
Cuéntanos de ti:
Nací y crecí en Temuco. De chica me gustaba mucho la naturaleza, tener hartos animales, la música y el dibujo. Mi color preferido era el amarillo porque me parecía muy alegre. Sigue siéndolo. Era muy callada y me costaba hacer amistades, así que jugaba a inventar cosas, dibujar, tocar flauta dulce. Actualmente escribo, hago música, y trabajo en educación artística, enseñando en universidades y también en mediación cultural. Viví y estudié en Temuco, Valparaíso, Madrid, un poquito en Londres y en Crieff (Escocia). Actualmente vivo en Santiago, hace ya diez años.
Eres poeta, cantante, compositora e intérprete, ¿cómo se dio ese camino artístico en tu vida?
Comenzó como una forma de jugar sola y explorar mi entorno. Nací a principios de los ochenta y si ahora hay poco acceso a la cultura, en esa época de apagón cultural y dictadura hablar de educación artística era algo muy utópico, exclusivo de la clase alta.
Mi familia era de escasos recursos, pero tuve la suerte de que en mi hogar se daba mucha
importancia a la música, los libros, se hablaba de derechos humanos, derechos de los animales, de machismo. Existía una sensibilidad y una conciencia. Eso de alguna manera me abrió camino para indagar y estar atenta a las oportunidades que llegaran a mí, por muy pequeñitas que parecieran. Me acerqué mucho a mi profesor de música del colegio, Juan Ulloa, folklorista muy reconocido en Temuco. También, en la iglesia a la que iba cuando niña conocí a Susana Espinoza, quien fue mi profesora de piano y que me marcó mucho.
En el colegio me ponían anotaciones negativas porque me lo pasaba dibujando en clases, pero después me iban a buscar a la sala cuando había un concurso de dibujo. Existía ese doble vínculo, entre un reconocimiento del valor de aprender una técnica y poder crear cosas, pero también había un miedo a que te “pierdas” ahí. Era una niña un tanto engrupida y creo que eso tenía que ver con mi fobia social. Pensaba que no podía ser en vano mi dificultad para socializar, que algo bueno tenía que tener. Y eso bueno eran los súper poderes de tocar instrumentos y dibujar.
Comencé a escribir canciones en la enseñanza media, cuando estudiaba en el liceo Pablo Neruda en Temuco, donde él también estudió. Por esa razón, se daba mucho énfasis a los talleres literarios en ese establecimiento, y terminé conociendo poetas, intercambiando poemas por letras de canciones. Ese fue mi salto de la música a la poesía. También ahí conocí a mis compañeros de bandas y me cambié de la música clásica al Doom Metal y al Punk, con las bandas Laspus Dei y Amapolas Fritas.
Hice espiritismo en casonas alemanas abandonadas que ya no existen, sesiones de fotos en cementerios, un videoclip muy casero en el museo ferroviario de Temuco, que en ese momento era un elefante más ahumado que blanco en la ciudad. Por un breve y muy lindo tiempo, hice música electrónica con mi querido amigo René Ballesteros, que ahora es cineasta, y soy la madrina de una de sus hijas. Por medio de René leí a Damsi Figueroa y me impactó. En ese momento no me imaginé que terminaría publicando en la misma editorial de Cartografías del Éter, Ediciones del Temple. En realidad, no me imaginé que era capaz de escribir un libro. Entré a estudiar Licenciatura en Artes en Temuco y luego me fui a terminar la carrera en Valparaíso. Ahí profundicé mi lado escritural, conociendo más poetas, revistas, editoriales, y en los talleres de la fundación Pablo Neruda en Valparaíso y Santiago.
“Neceser” es tu último disco. ¿Cómo fue realizarlo?, ¿qué fue lo más atrayente al hacerlo?
Tenía la idea de hacer un disco dedicado a mujeres de las artes visuales guardada en el cajoncito de los proyectos por hacer, y al principio fue pausado, lento, con harto espacio para el desarrollo, pero luego “Neceser” se adjudicó un fondo de la música y la verdad es que eso trastocó tremendamente la agenda del disco, acelerándolo todo, pero permitiendo por otro lado su existencia. Así que una buenaventura llegó, amarradita a sus propios demonios. Seguir haciendo arte cuando eres una persona que trabaja en cultura y, por lo
tanto, trabaja siempre más que mucho para poder subsistir, es una encrucijada, una preocupación, y también un fueguito que se mantiene vivo, aprendiendo a sobrevivir en ambientes poco propicios, como el de la reticencia a dar valor al trabajo cultural. Hace un tiempo leí el libro Los Multipatópodos, de Yosa Vidal, un bestiario donde las especies que se imagina nacen desde la adaptación a la polución ambiental.
“Neceser” viene de la idea de guardar a tus referentes en un estuche de uso diario, como parte de lo necesario para ser, pero también con el tiempo siento que “Neceser” es un bestiario, donde cada artista convocada, con sus vidas, sus obras, sus escritos, aportó nutrientes a una canción que gracias a ellas pudo subsistir en los breves espacios en que una persona puede detenerse para ser.
Lo más atrayente fue investigar, volver a tener un crush por las pinturas de Paula Rego y Remedios Varo, encontrar a Semiha Berksoy y sentir que me envalentonó frente a la vida, hablar por WhatsApp y por e-mail con Ana Gallardo sobre la voz. Tener miedo de caer en el cliché de la oda, de no encontrar el ángulo para hablar de otras personas sin suplantar sus identidades, sin personificar, sin convertirlas en figuras hieráticas que idolatrar. Me costó más encontrar los “con” que los “sin”. Pero encontré algunos, como abordar a las artistas en las canciones del disco desde el trabajo “con” sus propias escrituras, “con” paseos por sus escenarios pictóricos, “con” diálogos imaginados de los personajes que pintó Artemisia Gentileschi, por ejemplo, o “con” la propia voz de Ana Gallardo hablando sobre el derecho de toda garganta a cantar como quiera.

¿Cómo defines tu música en tu último disco de los dos anteriores? ¿Hay algún cambio?
Creo que hay una continuidad respecto a El sonido no coincide con la imagen, una profundización en los recursos que comencé a incorporar en ese disco, donde exploré mucho con la producción musical digital y el montaje de voces. En “Neceser” existe una mayor profundización en estos aspectos, debido a que ya llevo varios años aprendiendo más y entendiendo mejor la estética que me interesa. La portada de “Neceser” es un collage de Ana Lea-Plaza, y esa misma idea del collage la traspasé procedimentalmente al uso del sampleo, como puntapié inicial para la composición de collages sonoros, que al igual que la técnica visual, permiten incorporar el imprevisto como un camino creativo que nos saca de nuestras decisiones habituales.
En los patrones rítmicos, hay cosas del house, disco, un poco de electro funk, trap, ambient, y más atmósferas dream pop. Hay canciones más pausadas, pero en general se aceleró el tempo en relación a El sonido no coincide con la imagen. Esto es porque quise reflejar mi amor por la música bailable. Bailar es importante y también algo serio. En Chile existen muchos prejuicios frente al baile, como algo que es sólo para pasar el rato, que tiene que ser liviano, televisivo, no tener trasfondo, que no hay que tomárselo en serio, y puede tener elementos así, pero la música para bailar también ha sido revolucionaria, reflejando cambios culturales, maneras de pensarnos, de hacer contra cultura y expresar identidades diversas. Siento que, en el ámbito de la poesía sobre todo, nos hace falta bailar más y discutir menos en las mesas de los bares.
Los trabajos audiovisuales que nacen de “Neceser” son interesantes. ¿Nos
puedes contar de eso?
Incorporar artistas actuales que trabajen con medios audiovisuales a este proyecto me pareció una consecuencia natural de su propia gestación. Que se vieran sus ideas, poder retroalimentarnos y que el formato del videoclip generara un cruce disciplinario y de audiencias para difusión de todas.
En este ámbito, hubo mucho diálogo con Bianca Acuña, productora del disco. Ella conoció a Manoizquierda, quien junto a Bárbara Arsenia realizó el video de “Laralaura” con rotoscopía, en un taller de animación de León y Cociña. Amamos su trabajo y de inmediato la quisimos convocar. El resultado es un video clip en el que no sólo se luce la técnica de manera hermosa, si no que se da cuenta de la profundidad de la investigación que desarrollaron las artistas en torno a los archivos visuales que quedan de Laura Rodig y del MEMCH, además de una preocupación por la interpretación de la letra y música a través de estos archivos y su tratamiento pictórico.
Por otro lado, Ninfa María es una artista que está trabajando de lleno en cruces entre poesía, audiovisual y música. Me interesó mucho un video que realizó para la banda Lux Violeta, que también está ligada a la poesía a través de la musicalización de poemas y la participación de la poeta Jessica Sequeira. Decidí extenderle la invitación, porque siento que en sus trabajos Ninfa María tensiona la discusión en torno a la incorporación de la IA como medio de producción artística. Utiliza esta herramienta como materialidad, y siento que genera un balance, no suelta la mano para que la herramienta sea quien tome todas las decisiones estéticas, sostiene la toma de decisiones y genera una estética muy propia.
En el video de “Las patas del mundo”, Ninfa María da movimiento a pinturas de Semiha Berksoy de manera muy tierna y luminosa, pero a la vez con su dosis de misterio y hondura. Sin traicionar el ánimo de las obras.
¿Cómo ves a las mujeres en los escenarios chilenos actualmente?
Creo que hay muchas escenas, muchos enfoques, grupos de mujeres creando y participando desde distintos ámbitos en la escena cultural. Están las artistas, también los
colectivos, las divulgadoras, las técnicas, las gestoras, las realizadoras. Como tú, por ejemplo, que escribes y también difundes el trabajo de otras. Esto enriquece muchísimo el paisaje cultural, pero también trae tremendos desafíos en la subsistencia que creo sabremos sobrellevar porque las personas que se desenvuelven creativamente están llenas de recursos, tienen mucha capacidad de lectura del entorno y resistencia a los cambios.
¿Dónde podemos encontrar tu música, información de eventos?
Puedes escuchar Neceser (Discos PM 2026) en todas las plataformas de música. En formato físico, puedes encontrar el CD en Santiago en La Tienda Nacional, en Valparaíso
en Disquería Orange, en Temuco en Dreams on Vynil, y en Concepción en Sólo Vinilos.
Para información de eventos y novedades, les invito a seguir mi Instagram @marcelaparravoz y también seguir a Discos PM, en las redes de Festival PM @festivalpoesiaymusica




